“De niña me pegaban. De grande me maltrataban en el trabajo”. Las palabras se escuchan de forma pausada, con tristeza y con una lágrima queriendo salir de los ojos de María (nombre protegido). Queriendo salir, porque las lágrimas se gastaron durante décadas de tristeza, pero sobre todo porque el sufrimiento quedó atrás.

Ella, ahora, asiste todos los días al centro de atención al adulto mayor “Mi Nuevo Hogar”. Se trata de un espacio que la Alcaldía abrió para brindar un buen vivir a quienes como María estaban olvidados por la sociedad.

Ella junto a 29 abuelitos más, ya no reciben maltratos, sino mimos.

 

A diario son atendidos por terapistas que se encargan de mantenerles física y emocionalmente de la mejor manera posible.

 

Cada día es una aventura. Y con la misma sonrisa inquieta de un niño, esperan a sus tutoras para saber qué actividades tienen.

Hoy, María no solo ganó salud y bienestar, también ganó 29 amigos y adoptó decenas de nietos que a diario acuden a este centro para hacer voluntariado.

 

Por esta nueva vida, ella agradece a la Alcaldía ya que no solo generó un espacio digno, “devolvió las ganas de vivir”…

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